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La alfarería supuso, para el municipio de Muelas del Pan, la primera actividad “industrial” realizada de forma tradicional.

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La alfarería supuso, para el municipio de Muelas del Pan, la primera actividad “industrial” realizada de forma tradicional. Un dato que pone en valor la importancia de este trabajo artesanal para los vecinos del pueblo durante siglos.

Alrededor del barro surgieron también otros trabajos complementarios, como la arriería, encargada de transportar y vender las piezas por diferentes territorios. Ambos oficios llegaron a tener tanta trascendencia en el territorio que la agricultura, poco productiva en esta zona, quedó relegada a un segundo plano.

“Los barreños de Muelas” llegaron hasta la corte de Juana la Loca

Las primeras referencias históricas sobre la tradición alfarera de Muelas del Pan se remontan a comienzos del siglo XVI. Los documentos de la época hablan incluso de encargos destinados a la corte de Juana I de Castilla, conocida popularmente como Juana la Loca. Un detalle que refleja la relevancia y el prestigio que llegó a alcanzar esta producción artesanal.

“Buen barro ai en Muelas”

La fama de la alfarería moleña continuó creciendo con el paso del tiempo. En 1627, Gonzalo de Correas escribió en su Vocabulario de Refranes y frases proverbiales: “buen barro ai en Muelas, bueno lo ai en Periuela”.

Más adelante, ya en el siglo XVIII, el Marqués de la Ensenada describía así la obtención del barro en su conocido catastro: “de esta tierra yerma suele haber y encontrar algunas barreras donde los vecinos sacan con sólo su trabajo el barro para fabricar las ollas sin que por estos paguen a el conzejo ni a particular alguno cosa ninguna, pues por costumbre sacan los yndividuos la que necesitan para dicha fábrica”.

Incluso en el siglo XIX, Pascual Madoz seguía citando la “construcción de vasijas de barro” como una de las principales actividades del municipio.

El importante papel de las mujeres

La alfarería formaba parte de la vida cotidiana de muchas familias y no puede entenderse sin el importante papel que desempeñaron las mujeres en los alfares tradicionales.

Aunque los estudios sobre este oficio la han vinculado especialmente al trabajo femenino, lo cierto es que hombres y mujeres participaron juntos en gran parte del proceso artesanal: preparar el barro, modelar las piezas, cocerlas en el horno, transportarlas o venderlas.

La rueda, el barro y el fuego

Cada pieza requería tiempo, experiencia y precisión. El barro se modelaba sobre un torno bajo, que requería trabajar de rodillas. Sin ningún sistema mecánico de tracción, era la propia persona la que se encargaba de darle vueltas con la mano.

Un dato curioso: algunos tornos contaban con un pequeño agujero para dar a la rueda más impulso con un dedo. Un sistema que hacía la tarea un poco más sencilla.

En la colección del MA-AM pueden contemplarse elementos originales vinculados al oficio, como la piedra de torno, galgas tradicionales y diferentes tipos de piezas utilizadas en la vida cotidiana.

La olla era la pieza fundamental de Muelas de Pan hasta el punto de que los propios alfareros se llamaban a sí mismos “olleros”. El Diccionario de Autoridades publicado en 1737, la definía como: “vasija redonda, hecha regularmente de barro. Por abaxo es angosta y sube en proporción formando una barriga ancha, y estrechándose algo al formar el cuello, dexa grande la boca y se le pone su asa para manejarla. Sirve para cocer y sazonar alguna cosa”.

El museo conserva además hornos tradicionales y espacios donde se recrea el antiguo proceso artesanal, permitiendo comprender cómo trabajaban los alfareros antes de la producción industrial.

El final de una tradición

Con la llegada de nuevas oportunidades para los habitantes de la zona, muchos alfareros decidieron abandonar un oficio duro y humilde para trabajar en las obras del Salto o arrendar las habitaciones sobrantes de sus viviendas a otros obreros. Tanto es así que todavía se conserva una expresión popular que refleja aquella realidad: “todas las pobres eran cacharreras”.

El duro oficio del barro se fue perdiendo. Sin embargo, las piezas conservadas en el museo siguen hablando de un tiempo en el que los trabajos artesanales formaban parte esencial de la identidad de los pueblos y del conocimiento transmitido de generación en generación.

Línea temporal

Hitos de la tradición alfarera

Siglo XVI

Las primeras referencias históricas sobre la tradición alfarera de Muelas del Pan se remontan a comienzos del siglo XVI.

1627

Gonzalo de Correas escribió en su Vocabulario de Refranes y frases proverbiales: “buen barro ai en Muelas, bueno lo ai en Periuela”.

1737

El Diccionario de Autoridades definía la olla, pieza fundamental de Muelas de Pan.

Años 30

La construcción del Salto del Esla marcó el declive de la tradición alfarera en Muelas del Pan.

La memoria del barro sigue viva

Sin embargo, las piezas conservadas en el museo siguen hablando de un tiempo en el que los trabajos artesanales formaban parte esencial de la identidad de los pueblos y del conocimiento transmitido de generación en generación.

Dirección

C/Sillada 8, Muelas del Pan, 49167  (Zamora)

Teléfono: 980553005

Mail: citamuseos@ayto-muelasdelpan.com

 

Horario de visita

Cerrado temporalmente por problemas técnicos. Las visitas se atenderán bajo demanda y cita previa llamando al teléfono 980553005 Ext. 1, o en el correo electrónico: aytomuelasdelpan@gmail.com

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